lunes, 9 de abril de 2012

Falta de libertad y de información

Me ocurrió hoy:

Hora: 19,10

Reunidos 20 personas adultas con estudios desde diplomados hasta doctorados.

Motivo: curso de Primeros Auxilios

Comentarios:

Personal sanitario, chica joven.

“ahora parece que algunas personas tienden a no vacunar. Yo he tenido que convencer a personas para que se ponga la vacuna contra la varicela. Informo según mis ideas.”

Persona que asiste al curso y que se encuentra delante mía, mediana edad.

“Muchos de ellos son padres jóvenes que no han vivido las épocas difíciles de la poliomielitis. En algunos casos hay niños que han sido vacunados por orden judicial(aparentemente lo expone valorando de forma positiva la sentencia del juez).

Persona que asiste al curso y que se encuentra al lado mía, chica joven y madre.

“es que las vacunas que no te da la seguridad social no son obligatorias”

martes, 27 de marzo de 2012

La soberbia de la ciencia mal entendida

Durante la Edad Media, la Iglesia tuvo un enorme poder, éste se extendía a todos los ámbitos de la vida. A partir de ella se interpretaba el mundo.

Hoy día, gran parte de ese poder lo ocupa la ciencia. Cuando hablamos de ciencia y científicos, nuestra credibilidad aumenta y nuestro espíritu crítico en muchos otros temas, disminuye. Si haces una crítica a una noticia científica te suelen mirar como ignorante, si en algún momento manifiestas una creencia o práctica no basada en un método científico válido pero que por diferentes circunstancias obtienes resultados, las sonrisas y comentarios surgen a tu alrededor, incluso de personas sin formación científica.

La ciencia está ejerciendo un dominio que no le corresponde, nadie puede olvidar los intereses económicos de la ciencia y el papel fundamental en la economía mundial. Universidades, ejércitos, industrias…todos quieren el trozo de tarta que les corresponde y hablando de ciencia, cada día más, sería muy razonable dudar del “mundo científico” en el que todos estamos inmersos y una gran parte obcecados.

Si tuviéramos el “Gran Libro de la Ciencia” seguramente aún no habríamos superado el prólogo, sin embargo, encuentras a científicos que parecen que han releído el libro varias veces. La altanería es una de las cualidades que más daño puede hacer a una persona que trabaje en este campo, ya que en ocasiones olvida que en ciencia no hay verdades absolutas.

La medicina es una de las ciencias en las que se observa más de lo anteriormente dicho. La principal causa: la disfrutamos y la sufrimos de forma muy cotidiana. No son muchas las personas que se preocupan si descubren el Bosón de Higgs en el CERN pero si lo son las que se preocupan cuando en el informativo del mediodía escuchan que determinada actividad puede provocar tal enfermedad.

Hoy día, nuestra sociedad necesita de la medicina, necesita de los médicos, pero los necesita de forma irremediable ya que la salud quizás sea la principal causa que nos puede sacar fuera de nuestro mundo de “felicidad ideal”. Cuando una persona tiene que recorrer cinco kilómetros para beber agua potable o pensar que hacer para comer una vez al día, quizás no le preocupe tanto los valores de la PSA o hacerse una mamografía cada cierto tiempo. Hay estudios que demuestran que cuanto mayor es el gasto que una sociedad hace en sanidad, más enfermos se sienten sus ciudadanos.

Vivimos sometidos a límites, a intervalos, a revisiones, es como si la medicina se hubiera convertido en una gran gráfica, en el eje X los ciudadanos, en el eje Y los distintos niveles, si uno supera cierto nivel, pasa a otro tipo de gráfica, los “preenfermos”, de ésta lo más fácil es que se pase a la siguiente, la de los enfermos, la reversibilidad hacia la primera se hace casi imposible.

Para mantenernos dentro de estos límites la sociedad tiende a la medicalización. Queremos un medicamento para todo y si no me puedo medicar, por si las moscas tomo un sustitutivo, llámese yogur, para mi colesterol, para mis huesos etc.

Hoy día muchos niños viven su infancia con nombres como apiretal y dalsy. Los padres dominan el mundo de los antitérmicos, si vas a un supermercado te encuentras veinte modelos de termómetros, la amoxicilina no es desconocida para nadie, ver a alguien con un inhalador no es sorpresivo, muchos ancianos toman anticoagulantes, los antihistamínicos nos rodean, cada vez más personas tienen un tratamiento para el colesterol, etc este listado que escribo se me viene de forma automática a la mente, sin necesidad de ponerme a pensar, tiempo atrás seguro que me hubiera sido imposible.

Cuando recuerdo mi niñez, hace veinticinco o treinta años, mi padre me decía que cuando fuera mayor debía mirar los niveles, pero se refería al automóvil, eran los únicos niveles por los que se le veía preocupado. En mi clase, con una ratio de 42 alumnos, había un asmático, y mi madre, era de las pocas personas que utilizaban un inhalador. No recuerdo tomar muchos medicamentos, ni yo ni mis hermanos. Recuerdo que mi madre me ponía paños de agua fría cuando tenía mucha fiebre y en ocasiones me untaba bibaporu en el pecho. Ya, ya…. más contaminación, más virus raros…etc. Supongo que todo eso será cierto, pero ¿qué tanto por ciento corresponde al abuso de medicalización? Esta es la ruta: el paciente tiene un síntoma, quiere la pastillita para eliminarlo, el médico tiene un conjunto de fármacos(seguro estoy que no los conoce al cien por cien) y tira de él quizás muy a menudo, las farmacéuticas cada vez producen más nuevos medicamentos, negocio próspero y para seguir sumando, muchos de los que te rodean se te echan encima ¿no te has tomado la pastilla?, ¿no has ido al médico?

Antes el enfermo era por síntomas, ahora eres enfermo por límites. Tenemos que encontrarnos dentro de los límites establecidos, tenemos que hacernos las revisiones pertinentes, pero estos límites y estas revisiones están dentro de protocolos que no escapan a la discusión científica y a la controversia. Cada vez más, afloran los estudios en los que se pone de manifiesto que esos límites son cuestionables así como que las revisiones no son tan preventivas. Van apareciendo publicaciones en las que estadísticamente se muestra que los falsos positivos y el sobrediagnóstico están haciendo daño a un número considerable de la población.*

* Por cada 2500 mujeres, entre 5 y 15 serán diagnosticadas de forma errónea de cáncer, siendo sometidas innecesariamente a radioterapia, quimioterapia y cirugía, algunas de ellas mutilantes. New England Journal of Medicine.

* http://vimeo.com/33100616 PSA

Considero que la medicina actual refleja la crisis por la que está pasando la ciencia en general. Una ciencia donde el desarrollo de la tecnología está superando el tiempo que necesitamos para comprender la naturaleza, dónde las estadísticas se convierten en verdades absolutas, dónde los número nos sirven para catalogar y donde crecen raíces de supuestas verdades que nunca han sido demostradas. Una ciencia ligada fuertemente a intereses creados.

Para terminar algunos deseos:

Me gustaría pensar en el médico como un profesional que comprendiera el funcionamiento del cuerpo humano y supiera escoger el mejor camino para sus pacientes, y no como una persona que entiende de límites numéricos y farmacología y a partir de ahí intenta capar todas aquellas medidas que se salen de los valores estándar.

Me gustaría que los pacientes no representáramos tan bien esta palabra y trabajáramos por una salud con futuro antes que por un presente sin síntomas.

Me gustaría que la sociedad no exigiera a los procesos naturales la rapidez con la que se realizan los procesos tecnológicos.

Me gustaría que nuestra intuición no fuera eliminada por un razonamiento voraz.

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL ORIGEN

Hoy veía un documental sobre el futuro de los medicamentos, todo se podría resumir en nanopartículas(es decir, partículas muy, muy pequeñas) que rondarían nuestro cuerpo en busca de algo en mal estado. El documental incidía sobre todo en el cáncer, estas partículas, como pequeños cazas, localizarían al tumor y lo destruirían sin daños colaterales. Lejos, muy lejos queda todavía. Lo que tenemos hoy, es lo que teníamos hace cincuenta años, dicen que con menos efectos secundarios, con más esperanza de vida y con tantos por cientos que en ocasiones rozan el 8O% de curación, pero lo que dicen no suele coincidir con lo que uno percibe a su alrededor o son medias verdades, que muchas veces se convierten en la peor de las mentiras.
Me gusta el ejemplo de la casa minada de termitas para compararlo con la quimioterapia que sufren millones de personas :

"Una casa de estructura de madera está llena de termitas y la única forma de eliminarlas es haciendo uso de un lanzallamas. El lanzallamas lógicamente hace un gran daño a la estructura de la casa, incluso puede llegar a provocar el derrumbe de la estructura, pero a pesar de eso, ¿se acaba con las termitas de la casa? no se puede asegurar, puede haber termitas a las que el lanzallamas no llegue".

Seguramente ninguno escogeríamos ese remedio, pero ¿y si fuera el único?

La yatrogenia es el daño producido por los médicos. Es muy difícil de medir debido a muchos factores: de seguimiento, experimentales...etc, pero sobre todo, uno de los más importantes: la falta de interés. ¿Qué hospital o centro de salud se martirizaría con un estudio de este tipo?

La yatrogenia no debemos confundirla con la negligencia, simplemente radica en que a toda causa surge un efecto y éste puede ser perjudicial para el enfermo. La yatrogenia va desde la toma de una decisión que influye en una población(recordemos la gripe A) pasando por efectos secundarios de un medicamento, complicaciones en un postoperatorio y hasta la muerte. Hay miles de ejemplos de efectos secundarios encadenados que hacen que en poco tiempo necesites un pastillero, como fármacos para la tensión que provocan tos, el siguiente paso es recetar un jarabe para esa tos que te va a provocar estreñimiento, entonces tome usted algún laxante. Al final terminas regulándote la tensión, con una tos que no se te termina de quitar y tomándote kiwis para ir al baño. Sin embargo tú estás contento con tu médico, ya no has vuelto a tener problemas de tensión. De aquí, podemos pasar a afecciones estomacales por la toma de un medicamento, infecciones en pequeñas intervenciones quirúrgicas etc. Y lo peor de todo es que en muchas ocasiones el médico no cambia el primer medicamento responsable del efecto encadenado( y lo peor de lo peor por desconocimiento) y mucho menos el paciente lo relaciona(al no ser que se lo refiera el mancebo de turno, que a veces nos da más pistas que el propio médico), sobre todo cuando no es un tratamiento crónico.

Imaginemos ahora tratamientos con una cierta envergadura, ¿dónde puede llegar la yatrogenia? Siempre se habla de porcentajes favorables a la quimioterapia, ¿conocemos los desfavorables?, ¿cuántos enfermos de cáncer mueren por efectos tóxicos de la quimioterapia y no por la propia enfermedad?, ésta es simplemente una pregunta al aire ya que estadísticas no debe haber ninguna, ¿a quién le interesa?, el enfermo de cáncer que muere, muere por la enfermedad, simplemente. Es curioso el contraste con tratamientos con medicinas alternativas, si una persona con cáncer se somete a este tipo de medicina y fallece, nadie duda que murió debido al tratamiento, negligencia médica y médicos chalados que se dedican a dar falsas esperanzas y oyes decir, seguramente con la quimioterapia seguiría vivo.

Los oncólogos consideran un éxito la supervivencia en un cáncer después de cinco años de ser diagnosticado, ya que antes este tiempo era más reducido, pero se les olvida decir que antes la mayoría de los cánceres eran diagnosticados más tarde debido a una tecnología más primitiva. Entonces, ¿qué proporción de este "éxito" se debe a la medicina y cuál a la tecnología?

¿Está siendo la medicina absorbida por la tecnología? Hoy día mediante una laparoscopia te quitan un trozo de intestino o te extirpan la vesícula con una invasión mínima y una recuperación sorprendente, ¿pero el resultado cuál es?, el paciente se va a su casa sin su trozo de intestino o sin su vesícula.

Ya hace tiempo que la medicina se ha olvidado de preguntarse el por qué de las enfermedades:

"Santiago María Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos de anatomía y fisiología del Sistema Nervioso, expuso en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la conveniencia de conocer las circunstancias anatómicas y fisiológicas que suceden en la enfermedad y no tratar de investigar sus causas últimas. De esta manera se estaría en disposición de ayudar en las mejores condiciones a los pacientes para la curación de sus dolencias. Este discurso lo efectuó el día 5 de Diciembre de 1897 y lo tituló: Los tónicos de la voluntad. Argumentaba Cajal, y era opinión compartida con el fisiólogo francés Claude Bernard, autor de una interesante Introducción al estudio de la medicina experimental, que, utilizando los instrumentos cognitivos o capacidades intelectuales de nuestro cerebro, era imposible conocer el por qué de las enfermedades, debido a la complejidad de los fenómenos patológicos. Por este motivo, creyeron conveniente que la investigación médica se dirigiera hacia el cómo suceden las enfermedades. Lo cual, entre otros motivos, determinó que se llegara a un acuerdo o convención a la hora de abordar las enfermedades según un concepto que clasifica y ordena los procesos patológicos. Este concepto se fundamenta en síndromes cualitativamente diferentes y así se ha mantenido hasta este momento." Libro: Dignificar el síntoma. Autor: Vicente Herrera.

En un futuro, seguramente llegaremos a lo anteriormente dicho, pequeños robots surcarán nuestro cuerpo y destruirán los tejidos que se consideren problemáticos, y por supuesto los pacientes serán los primeros en alegrarse de este progreso médico( quizás algo menos que los que comercialicen dichas nanoestructuras) pero intelectualmente la medicina seguirá estando incompleta, ¿es ese el fin de la medicina?, ¿es ese el fin de las enfermedades?, ¿cuál es el origen de las mutaciones qué producen el cáncer?, ¿ por qué se produce la enfermedad?, muchas preguntas están aún sin contestar y quizás nunca lo estarán. La medicina actual se basa en eliminar, el fin es "eliminar" virus, bacterias, tumores, genes ..etc. Y en ocasiones, esa eliminación no es gratuita, aunque lamentablemente los efectos se ven décadas posteriores. La medicina convencional debería seguir las trazas de la naturaleza y cada vez más, se observa en ésta, la cooperación, la armonía, la compenetración plena de todas las partes que la componen. Hoy día la sostenibilidad no ha llegado al pensamiento del médico convencional, éste sabe más de eliminar los síntomas que de acabar con la enfermedad. Medicina y farmacología van de la mano. Si un paciente tiene un dolor lo eliminamos, pero, ¿tiene ese dolor un sentido biológico?

La medicina debe ayudarse de la tecnología que hoy día tiene a su alcance, pero ésta no debe impedir o condicionar la investigación del origen de las enfermedades. No se debe abandonar la naturaleza y el origen de la enfermedad. Resulta claro que como paciente lo que me interesa es que el médico me cure y poco me importa el origen de la enfermedad que sufro, pero seguramente, si supiera cual es su origen sabría cuál es su solución, por que entre otras cosas, ¿la medicina cura?, desde esta entrada os propongo que busquéis diez enfermedades curadas por la medicina, que no sean infecciosas. Si las encontráis, hacédmelas llegar.

Espero que cuando los hombres sean recorridos por esas nanoestructuras el médico que les atienda no sea también una holografía que en segundos les reproduzca su figura y les indique mediante dianas los órganos a bombardear, los genes a eliminar o el número de bacterias que deben desaparecer. Si así fuera, apuesto que el número de enfermedades aumentaría, ya que estarían enfermos de falta de humanidad y quizás sea ésta la causa de todas las enfermedades.



domingo, 3 de julio de 2011

Tenemos derecho a toda la información

Aunque parezca mentira, la mayoría de la población sigue diciendo "Si buana" a lo que el médico le manda. Algunas veces desconfiamos del médico de nuestro centro de salud, pero ya, cuando el que nos lo dice es "un especialista" el "Si buana" crece de forma exponencial.

Por supuesto, no hay que desconfiar del médico, si es así, pues como decimos por aquí " ..no vaya picha". Pero si confío en el médico, éste me tiene que dar garantías de lo que me dice, mostrándome sus pros y sus contras. Y en muchas ocasiones, por protocolo, rutinas diarias...etc se trata al paciente cómo diciendo: "ignorante, no te voy a explicar ahora todo el proceso al que te voy a someter, así que yo, voy a decidir por ti. Esto, será lo que hagas" . Y supongo que en la mayoría de los casos lo harán con la mejor de las intenciones, es más, ni se preguntarán lo que yo ahora estoy aquí planteando. Como paciente, tengo derecho a que me expliquen "todo" sea o no del agrado del médico que me trata. La información debe ser objetiva y no "políticamente correcta". El médico debe recordar que no es un comercial que vende salud, por lo tanto no me debe convencer de nada ni decirme medias verdades.

Un ejemplo: aquí en España, aún hay personas que creen que el calendario de vacunas "es obligatorio" incluso se puede ver algún que otro centro de salud que así lo expone. Pero es más, sin ser obligatorio el médico no te informa de nada, ni pros, ni contras...todo se soluciona con un: " si tiene fiebre, paracetamol". El tema de las vacunas, sobre todo en los niños, se da por hecho y sin ser obligatorio, la presión social y de los medios de comunicación "a favor"de ellas te hace muy difícil salir del torbellino.

Otro ejemplo, "las mamografías", aquí no voy a comentar nada pero si me gustaría que leyerais este informe en pdf, lo tenéis en el margen derecho de esta página: aquí y creo que es un ejemplo de como nos deben informar y no lo hacen, después tienes la libertad individual de hacer lo que quieras y correr con tus propios riesgos, pero son "tus riesgos" y nadie ha elegido por ti. Y si así fuera la sociedad sería más libre, ya que la libertad no consiste en dar por válido lo que la mayoría acepta, sino en aceptar lo que cada individuo elige.

martes, 19 de abril de 2011

No puede ser...solemos decir

Una y otra, otra más, y más.....venga más, otra....más............Todo esto se encuentra en Internet de una simple ojeada. Y tienes que rechazar muchos, no te vayan a tachar de sensacionalista. Y es así, si comentas demasiado sobre esto, es que estás pensando en conspiraciones maquiavélicas y te están comiendo el coco. Quizás sufrimos tal proceso de enajenación que cuando nos llega este tipo de información desconfiamos del que nos lo dice pero siempre tendemos a creer al de siempre. Si todos estos errores o sospechas hubieran sido provocados por medicinas alternativas, ¿qué hubiera ocurrido?

viernes, 7 de enero de 2011

lunes, 9 de agosto de 2010

NOS ALEJAMOS DE LA NATURALEZA

Cada vez estoy más convencido que en la naturaleza, todos formamos parte de un todo. Y como partes de un todo estamos interrelacionados.

A medida que se profundiza más en el estudio de la naturaleza se va observando que por encima de la competencia está la cooperación entre los distintos organismos.

Sin embargo intuyo que son muchos los científicos, los que hace mucho, han abandonado a la naturaleza. Nos han hecho ver que es nuestra enemiga, que debemos combatirla.

Cuando escucho hablar a mucho ecologista barato( lo que llamo "paisajista")me llama la atención que hablan de la naturaleza como de un ente aparte de nosotros, algo que hay que cuidar ya que hay que ser muy respetuosos con lo que nos rodea y sobre todo, hay que cuidar ya que se volverá en nuestra contra, hay que cuidar pues nos puede hacer daño, que si cambio climático, que si virus extraños, que si vuelta de enfermedades.......

Para mí, lo importante no es cuidar la naturaleza, que lógicamente no deja de serlo, lo importante debe ser, la integración con ésta. Y esta conciencia no la tenemos, si fuera así, no haría falta que nos recordaran su cuidado. Nos cuesta entender que la naturaleza no es algo extrínseco a nosotros, nos cuesta entender que la naturaleza “somos nosotros”.

Una de las disciplina, en la que la falta de integración con la naturaleza se refleja más, es desde mi punto de vista “la ciencia médica” y por desgracia, aunque resulte contradictorio, cada vez más, la biología.

Hace poco leía un comentario de María Blasco, actualmente Directora del Programa de Oncología Molecular en el CNIO y una de las investigadoras españolas más citadas a nivel internacional, en el cual decía: “No hay nada malo en cambiar la naturaleza, ni es divina ni es sabia, no se preocupa del bienestar humano”. Me llamó la atención las palabras que subrayo con negrita. Si nos referimos a “sabia” como acumulación de conocimientos, son muchos millones de años de evolución en los cuales mediante ensayo y error la naturaleza ha ido perfeccionándose, incluso, ha llegado a engendrar individuos tan válidos como María Blasco. Ahora, si ser “sabia” es desarrollarse como YO PIENSO que se debe desarrollar...lógicamente no. La otra frase “no se preocupa del bienestar humano” es la que mejor refleja el distanciamiento entre biología y naturaleza. Si para mí el bienestar humano se consigue alejándome de la naturaleza, no integrándome en ella, en ningún momento me voy a sentir bien en la naturaleza y es ahí donde nos equivocamos.

Muchas veces, al escuchar a médicos y biólogos, me da la impresión que abordan una determinada investigación proponiéndose encontrar dónde está el error, qué es aquello que la naturaleza está haciendo mal, qué está haciendo la naturaleza en contra de mi bienestar, quién es el asesino y cómo combatirlo. Ese es uno de los errores de la medicina moderna, continuamente buscan al asesino y creo que la mayoría de las veces se equivocan al no interpretar bien la escena del crimen.

Una noticia de este verano ha sido la de un niño de unos cuatro años que había salvado a su familia de morir en el incendio de la casa en la que vivían. Gracias al aviso del chico, los padres, que dormían, pudieron salvarse. Supongo que algún vecino dió antes la voz de alarma y llamó a los bomberos. Cuando el padre habló con el chico, la versión de éste, desde sus cuatro años, era que los bomberos habían entrado en casa y habían provocado el incendio. Visto así, la forma de razonar, aunque totalmente equivocada, sigue el proceso de causa y efecto, pero para el niño, el fuego era causado por los bomberos.

Hasta hace poco hemos luchado contra las bacterias, muchas de ellas beneficiosas: léase .Sin embargo no existe en nuestra cultura cotidiana una conciencia de sus beneficios. Muchas personas a las que se les diga que gran cantidad de bacterias mejoran nuestra salud mostrarán su incredulidad.

Ahora la lucha es contra los virus, en el siglo pasado fueron los antibióticos y en el actual, prometen ser los antivirales, y aquí os expongo parte del artículo "Virus y locura(científica)" del biólogo Máximo Sadín: En el genoma humano se han identificado entre 90.0000 y 300.0000 secuencias derivadas de virus, fundamentalmente de retrovirus, pero también existen virus ADN. Concretamente, el genoma del Herpesvirus 6A está integrado en los telómeros de los cromosomas humanos. La variabilidad de las cifras es debida a que depende de que se tengan en consideración virus completos o secuencias parciales derivadas de virus. Estas secuencias son “componentes permanentes del transcriptoma humano”, es decir, son partes constituyentes de nuestro genoma y se expresan en todos los tejidos. Incluso las secuencias virales que codifican para la cápsida se han mostrado activas en procesos biológicos fundamentales. Especialmente abundante y relevante es la actividad de las secuencias de origen retroviral en el proceso de desarrollo embrionario, es decir en la formación de nuestros tejidos y órganos. La inferencia coherente de estos fenómenos sería la siguiente: Si los tumores sólidos son un desencadenamiento de un proceso embrionario producido por algún tipo de “agresión ambiental”, la asociación de virus con el cáncer no sería de causa, sino de consecuencia. Lo tumores emiten partículas virales . Y la asociación de virus con tejidos dañados o enfermos tendría la misma causa. Se han “diagnosticado” asociaciones verdaderamente absurdas de virus con enfermedades de un evidente origen ambiental, degenerativo o autoinmune, como el síndrome de fatiga crónica, artritis, Alzheimer, tumor de próstata… Incluso, se ha descrito, sin comprenderla, la activación de un virus endógeno como consecuencia de un tratamiento con un fármaco, el Natalizumab contra la esclerosis múltiple, que “despertaba un virus dormido en los riñones” cuya “malignización” desencadenaba una Leucoencefalopatía Multifocal Progresiva.
La guerra contra los virus desatada, fundamentalmente, por las empresas que financian de un modo creciente la investigación biológica “aplicada” (es decir, con fines comerciales) se ha convertido en un sinsentido totalmente a espaldas de los conocimientos derivados de la investigación “básica”, es decir, la verdadera investigación científica. La elaboración de vacunas (otro gran negocio para estas empresas) cultivando virus en embriones de pollo o, las más “modernas”, que utilizan líneas celulares para el cultivo, son verdaderas fábricas de virus híbridos (por no hablar de las vacunas “transgénicas”) cuyos potenciales peligros pueden ser de una extremada gravedad . Y la tendencia demencial del uso de “antivirales” para todo tipo de enfermedades a las que se diagnostica de una forma espuria un origen viral es un nuevo ataque a componentes fundamentales del organismo, de la vida. Cada día son más abundantes los datos científicos que nos muestran que vivimos literalmente inmersos en una inconcebible cantidad de
bacterias y virus que cumplen funciones esenciales en todos los ecosistemas y que han cumplido papeles fundamentales en los procesos de la evolución de la vida , y que su aspecto “patógeno” es el resultado de alguna desestabilización de sus funciones naturales Es una guerra suicida contra la Naturaleza. Una guerra contra nosotros mismos.
La verdadera “patología mental” es la del pensamiento que domina en la concepción de la Naturaleza. Una concepción que han incrustado en el cerebro de los científicos y que ve a la Naturaleza como un campo de batalla en el que todos sus componentes son “competidores”. Pero no nos preocupemos, las grandes multinacionales farmacéuticas nos van a defender de “nuestros peores competidores”. Tras la derrota en la lucha contra las bacterias ha comenzado la lucha contra los virus. La madre de todas las batallas. ¿Tal vez la lucha final?

Estamos confundiendo la escena del crimen y quizás estamos luchando contra el que nos puede ayudar(el bombero): léase.

A nivel microscópico podemos estar metiendo la pata pero es que ni si quiera a nivel macroscópico estamos haciendo uso de herramientas que la naturaleza nos sirve, que durante algún tiempo se han utilizado y que ahora se ha desechado su uso por el descubrimiento de otras herramientas que creemos mejor. Me parece perfecto, todo evoluciona y progresa, pero mejorar y progresar olvidando otras herramientas que pueden ayudarnos me parece ir hacia atrás. Sobre todo en medicina, dónde desechar herramientas que creemos no útiles puede hacer que mueran personas: léase.

Ya hace muchos, muchos años, Averroes nos dijo: "en la naturaleza nada hay superfluo", hagámosle caso.